El Perdón Como Herramienta de Sanación



"En el perdón reside tu paz, pues en él radica el fin de la separación y del sueño de peligro y destrucción, de pecado y muerte, de locura y asesinato, así como de aflicción y pérdida. Éste es el “sacrificio” que pide la salvación y, a cambio de todo ello, gustosamente ofrece la Paz."

UCDM




Hemos usado el perdón para saber quién es el culpable y quien es inocente, ya que para que el perdón sea necesario es necesario que haya un culpable, o quizás pensar que soy mejor que el otro y por eso lo perdono, o los dos somos igualmente culpables entonces por eso decido perdonar al otro.


Pero cuando reconocemos el perdón como herramienta de sanación, nos lleva directamente a asumir nuestra responsabilidad en lo que estamos experimentando, ya que el juzgar o culpar al otro para luego perdonarlo, no da paz a ninguno de los involucrados. Por otra parte, es importante entender cualquier estado que no corresponda a la paz un estado que necesita ser corregido o sanado. Vale la pena entender que eso que necesita ser sanado se puede y debe entender como ese levantamiento de velos que nos han distanciado de nosotros y nuestra verdadera esencia de amor.


Y esto es lo que hacemos cuando perdonamos desde el amor, levantamos esos velos de creencias de juicios, esa idea de víctimas y verdugos para reconocer la verdad de la luz en el otro, y por ende en mi mismo. Pero para llegar a este entendimiento es necesario situarnos en el perfecto instante presente para no ver al otro desde una situación pasada. Tal vez vemos a nuestros padres ahora, pero desde el filtro de lo que pasó en nuestra infancia cuando nos sentimos rechazados, abandonados e.t.c, por tanto, no los estamos viendo realmente, no porque nos hayan abandonado o rechazado, ni lo sigan haciendo actualmente, independiente de como sea la situación presente, sino porque nos seguimos identificando nosotros mismos con el rechazo, el abandono y de más.


Entonces esto nos lleva a saber que cuando tomo la decisión de perdonar al otro por algo que me hizo, estoy eligiendo no llevar más esa etiqueta de víctima y liberarme de los resentimientos que esa situación me causo. Solo así me daré cuenta que no era lo que esa persona estaba haciendo sino que estaba tocando fibras sensibles que había en mi y es eso lo que esta pasando, simplemente estoy reaccionando (re (prefijo que indica repetición)-accionar (accion): Actuar nuevamente de manera determinada ante un estímulo) desde la emoción de una experiencia pasada, mas no estamos viviendo la situación presente para actuar en consecuencia.


Por eso cuando por ejemplo el jefe llama la atención a tres personas por una misma situación, una sienta rabia porque detona de su inconsciente una memoria de autoridad y vulnerabilidad que vivió de su padre, otra sienta tristeza por que sale a la superficie una memoria de rechazo y no ser suficiente y la tercera persona simplemente lo ve como algo a corregir.


En el caso anterior si estas personas hacen un proceso de perdón con su jefe, y se sienten en paz, no porque el jefe haya cambiado y sea menos exigente o ellas nunca se vuelvan a equivocar, no porque se sana esa memoria de rechazo, vulnerabilidad etc haciendo consciente que fue en la infancia que instauraron esa creencia, sino porque se dan cuenta que YA NO SON esas personas vulnerables o rechazadas y toman la decisión de aceptarlo y se conectan con las personas empoderadas y capaces que son.





Entonces… ¿Realmente perdonamos al otro por lo que nos hizo, o sanamos memorias y creencias que elegimos conservar para justificar nuestra falta de paz? Es bueno aceptar que muchas veces preferimos, a costa de nuestra paz, conservar esas creencias porque nos han sido útiles para llamar la atención talvez, o porque esa imagen de víctima nos ha funcionado en ocasiones para tener lo que queremos. Pero cuando por encima de todo decidimos estar en paz, porque es nuestro estado de verdad inmutable, y es ese estado desde el cual podemos actuar desde el amor, no vamos a hacernos nosotros el harakiri de mantener ideas erradas que nos hacen sufrir.


Por el contrario, vamos a aceptar al otro o a cada situación como ese maestro que nos está señalando cosas que debemos llevar al perdón para sanar nuestra mente y caminar juntos y en gratitud ese camino que nos conduce de regreso al Amor. Para esto, existen herramientas como el Ho´oponopono que con 4 simples palabras “Lo siento, perdón, te amo, gracias” nos conectan con la responsabilidad de nuestra experiencia de vida y reconocer al otro desde el amor. O pedir guía a los seres de luz para que podamos ver al otro como realmente es, soltando y sanando con su energía sanadora esos lazos de miedo desde los que nos hemos relacionado con el otro.


Con la voluntad que este escrito te sea útil para entender y vivir el perdón desde la sanación, te recuerdo en total gratitud que te amo infinito.


Catalina Diaz Ramírez

Coach Espiritual

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