Cómo recuperar la paz cuando tu mente no deja de pensar
- Catalina Diaz - Angeleser

- hace 1 día
- 3 min de lectura
Descubre cómo volver al presente y sanar los pensamientos que te roban la paz según las enseñanzas de Un Curso de Milagros

"La paz te permite mantenerte ecuánime ante cualquier falta de amor procedente de afuera y te capacita, mediante tu aceptación de los milagros, para corregir las condiciones que resultan de la falta de amor en los demás."
Un Curso de Milagros
Vivimos tan inmersos en el ritmo del día a día que es normal permanecer absortos en nuestra mente, envueltos en preocupaciones y deberes cotidianos, sin darnos cuenta de que no estamos en paz, sino en modo supervivencia. Intentamos controlar o sobrellevar lo que sucede afuera, cuando en realidad lo único que podemos aprender a gestionar, conociéndola correctamente, es nuestra propia mente.
Los pensamientos aparecen de forma automática y nos llevan a preocuparnos, o a recordar y revivir una emoción generada por una situación del pasado, trayendo esa misma sensación al instante presente y desconectándonos de lo que realmente estamos viviendo aquí y ahora.
Aunque decirlo parezca sencillo, cuando un pensamiento se vuelve recurrente y le permitimos tomar el control de nuestra conciencia, comenzamos un diálogo interno lleno de juicios y justificaciones que nos aleja de la realidad que estamos viviendo y de cualquier acción consciente que podamos realizar en este momento para resolver aquello que tanto nos perturba.
¿Cómo recuperar la paz y gestionar estos pensamientos?
Lo primero que debemos hacer es reconocer que no estamos en paz. Es tan simple como darnos cuenta de que no nos sentimos bien a nivel físico, mental o emocional. Los ángeles me enseñaban que cualquier falta de paz es un síntoma de algo que necesita ser sanado. Por eso es importante desarrollar la conciencia de nuestro ser y observar dónde se está reflejando esa pérdida de paz: en una tensión o dolor físico, en una emoción como la tristeza o la rabia, o en un pensamiento recurrente relacionado con una situación específica.
Al reconocer estos síntomas, simplemente los identificamos y los observamos sin juzgarlos. Después, dirigimos nuestra atención a los pensamientos que los están sosteniendo. Normalmente, estos pensamientos no corresponden al presente ni hacen referencia a algo que realmente estemos viviendo, sintiendo o experimentando en este instante.
Lo primero que debemos reconocer es esto: eso que estamos pensando no está pasando ahora.
A continuación, observamos los pensamientos de juicio o resistencia asociados a esa situación. Es precisamente en esa resistencia donde nace la falta de paz. No perdemos la paz por lo que sucede, sino por resistirnos o no aceptar lo que está sucediendo. Por eso, es en la aceptación donde debemos centrar nuestro trabajo interior.
Aceptar de corazón lo que está ocurriendo, sin juzgar y sin alimentar pensamientos como: "esto no debería estar pasando", "¿por qué a mí?" o "lo que debió haber pasado fue...", es el primer paso para recuperar la paz interior. Solo cuando aceptamos los hechos, más allá de nuestras interpretaciones, comenzamos a regresar al estado de paz.
Una herramienta para volver al presente
Escribir la situación describiéndola exactamente como está ocurriendo, sin interpretaciones, es una herramienta muy útil para regresar al momento presente. Este ejercicio nos ayuda a dejar de lado los "hubiera" y los "debería", permitiéndonos tener una perspectiva más clara de lo que realmente está pasando y de las herramientas que tenemos disponibles para afrontar esa situación. Muchas veces esas herramientas ya están ahí, pero solo podemos verlas cuando recuperamos la claridad.
Para realizar este ejercicio, o cualquier otra herramienta que sientas útil para ti, es fundamental situarte primero en el instante presente. Puedes hacerlo a través de la respiración consciente, del escaneo de los sentidos y del cuerpo, para luego dedicar unos minutos a observar tus emociones y pensamientos. Desde ese estado de presencia puedes apoyarte en la escritura o en mantras como:
"Acepto esta situación tal y como es."
"Elijo reconocer el amor obrando en esta situación."
Una vez hecho esto, suelta la necesidad de controlar la situación o la forma en que debería desarrollarse.
Volver a la paz es volver al presente
En conclusión, aquello que te aleja de tu centro de paz no es la situación en sí misma, sino dejarte llevar por pensamientos de miedo o de juicio respecto a ella. Recuperar la conciencia de tu ser en el momento presente y observar la situación tal como es te permitirá reconocer lo que realmente está sucediendo, identificar las herramientas que tienes disponibles y elegir acciones conscientes desde la paz y no desde el miedo.
Espero que esta reflexión te sea útil en aquellos momentos en los que sientas que tu mente no deja de pensar y te encuentres desconectado(a) de tu paz interior.
Con todo mi amor,
Catalina



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